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Kedi (2016)

Cualquier amante de los gatos será feliz viendo Kedi, palabra turca para gato, un documental sobre siete gatos callejeros de Estambul y su especial relación con algunos humanos. La cinematografía es impresionante, con drones para las tomas aéreas y carritos de control remoto para las vistas a nivel gato, y logra mostrar a esta ciudad en HD como un escenario lleno de historia donde se funden oriente y occidente. Estos siete casos particulares apuntan a mostrar que los gatos no son una problemática  sino, por el contrario, son habitantes de la ciudad tan naturales y socialmente activos como las personas, con quienes pueden relacionarse de una manera más positiva y auténtica que entre los mismos humanos ya que estas relaciones están construidas sobre los aspectos más cotidianos  de unos y otros sin estar mediadas por ningún interés político, económico o religioso. Pero más allá de consideraciones técnicas o del mensaje del documental, Kedi es una película que puede ser vista de forma desprevenida, por el simple hecho de pasar un buen rato viendo la vida real de unos gatos y sus aventuras urbanas.

In the Heart of the Sea (2015)

Las historias de lucha del hombre contra la naturaleza generalmente son interesantes, más cuando gana la naturaleza. En este caso lo interesante es que se trata de hechos reales, sucedidos en 1820, y que inspiraron a Herman Melville para escribir Moby Dick. La trama se centra en la tripulación de un barco ballenero que va por ahí matando ballenas hasta que se topa con una que, además de gigantesca, es muy inteligente y vengativa. Y aunque la ambientación es oscura y desolada las escenas marinas son espectaculares y con muy buenos efectos.

Raw (2016)

Dime lo que comes y te diré quien eres. Esta frase sería el subtítulo perfecto para Raw. Una chica vegetariana entra a la facultad de veterinaria y termina comiendo carne a un nivel que hace que Anthony Bourdain parezca un vegano nivel cinco. La película es decididamente sangrienta y desagradable. Muchos dejarán de verla en las primeras escenas de los rituales de iniciación de la facultad que son bien abusivos y perniciosos. Quienes sigan viéndola vivirán un crescendo de brutalidad. Cuando la cosa parece ya bastante extrema la historia nos lleva a simas impensadas de perversión sanguinolenta y encarnizada. En algún punto los espíritus sensibles, los vegetarianos y la mayor parte de la gente normal habrán apagado la pantalla, muchos después de haber vomitado. Hay que ser muy sádico, o muy masoquista, para llegar al final de esta obra maestra del género gore.  Eso si la música es excelente y acorde a lo que se va viendo. Después de Raw es imposible no tener una nueva perspectiva del carpaccio.

Okja (2017)

Una corporación, maligna obviamente, desarrolla genéticamente una especie de marranos gigantes. Como parte del proyecto hacen un concurso publicitario, escogen a un granjero en diferentes países para que cada uno críe uno de estos marranos a ver quién consigue el más grande. En Corea la nieta del granjero convierte a la super marrana en su mascota y mejor amiga. Al cabo de diez años la corporación se lleva a la cerda gigante para sacrificarla y la niña empieza una persecución para liberarla en la que cuenta con la inesperada ayuda de un grupo de activistas pro-animales.
La película es un poco surrealista, parece la adaptación de un anime japonés. Combina el drama con situaciones, personajes y diálogos que por lo absurdos resultan cómicos pero es un humor un poco descabellado. Muy al estilo de Máquina de guerra, otra cinta de los mismos productores de Netflix. además hay escenas gráficas de maltrato animal que han herido la sensibilidad de algunos espectadores. De hecho, si uno es muy sensible y afín con la causa de la protección animal puede volverse vegano nivel cinco después de ver la película. No faltará el desalmado seguidor de Anthony Bourdain que piense en una lechona tamaño Okja preparada donde Doña Elsy. Queda planteada una cuestión interesante sobre cuál es el límite en que un animal es comestible o no en razón a su inteligencia o relación emocional con un humano.

The Hunter (2011)

El argumento es para escandalizar a cualquiera de Greenpeace o la WWF. Obviamente se trata de un cazador, aunque es medio mercenario, un profesional. Es contratado por una maligna corporación de biotecnología para cazar al último tigre de Tasmania; que se creía extinguido pero un ambientalista reportó haber visto uno. El cazador se hace pasar por un científico y se aloja con la familia del ambientalista que desapareció después de ver al tigre. La cacería se le complica por la gente del pueblo cercano que odia a los forasteros y descubre que la corporación ya había encargado la misión a otra persona. La trama es puro suspenso y el final es impredecible. Dos cosas que me gustaron especialmente: los paisajes de Tasmania que en HD son maravillosos, y que casi no hay diálogos, buena parte de la historia es contada por los propios hechos y por el lenguaje corporal del cazador.

red dog (2011)


Ya había mencionado que no me gustan las películas protagonizadas por un perro. Pero esta es una excepción. Es la historia de un perro llega a un pueblo minero en el oeste de Australia cerca de ninguna parte. Ahí lo llaman Red porque tiene un color rojizo, sobre todo por el color de la tierra. Red se hace amigo de todo el mundo porque a la gente le gusta hablar con él. Ojo, el perro no habla. Además de ser muy sociable, a Red le gusta viajar, hace autostop, tiene un gato enemigo llamado Red Cat y otras particularidades que lo hacen único. También es muy particular la forma en que es contada la historia por parte de los habitantes del pueblo a un recién llegado. Es como una versión cómica de la lacrimógena película Hachi, el perro japonés, que fue protagonizada por Ricahard Gere y un perro akita. Y al igual que en el caso de Hachi, la de Red Dog es una historia basada en hechos reles. Esa es ua buena razón para verla.

Whale Rider (2002)





No me gustan las películas protagonizadas por un niño, un perro, un caballo, un delfín o una ballena. Esta es una excepción, tiene una niña y una ballena, pero está muy lejos de bodrios como Free Willy. En un pueblo maorí de Nueva Zelanda el heredero del jefe nació niña y empieza un problema cultural para la comunidad. Además de reflejar la vida de los maoríes en la actualidad la película tiene unos paisajes espectaculares. Fácil de ver. Basada en el libro de Witi Ihimaera.

Un gato callejero llamado Bob (2016)



Es la historia, de la vida real, de un heroinómano que está luchando por dejar la adicción y se encuentra con un gato que termina cambiándole la vida. Aunque parezca no es una historia rosa sino un drama que tiene sus momentos difíciles pero que al final lo deja a uno con ganas de recoger al primer gato que se encuentre en la calle. Mejor si es amarillo.  Si tiene una amiga a la que le gusten los gatos invítela a ver la película y verá que gana puntos.